
Una vez más hemos recuperado con éxito las deudas impagadas a uno de nuestros clientes, profesional autónomo, mediante la interposición de un procedimiento monitorio. En este caso, no ha sido tarea fácil pues nos hemos encontrado con un juzgado que aplica criterios “sui generis” que hemos podido solventar gracias al conocimiento acumulado de muchos años y que nos lleva a escribir este artículo.
Desde nuestra experiencia profesional, hemos aprendido que el procedimiento monitorio, aunque diseñado para ser un proceso sencillo y rápido, puede convertirse en una verdadera odisea si no se cuenta con el asesoramiento adecuado.
La Ley de Enjuiciamiento Civil (LEC) establece que no es necesario tener un abogado ni un procurador para iniciar este procedimiento, pero la realidad es que contar con un abogado puede ser crucial para evitar errores y maximizar las posibilidades de éxito.
En primer lugar, además de saber a que juzgado dirigirse, hay que definir una estrategia clara, saber si pedir intereses o no, determinar que documentos o pruebas son relevantes, y realizar una demanda sencilla pero contundente. El más mínimo error puede hacer o que se inadmita la demanda o que demos pie al deudor para oponerse por algún pequeño defecto y convertir un procedimiento rápido en un juicio verbal u ordinario de años.
Además, hay que prever que determinados juzgados (aunque parezca mentira) aplican criterios no alineados con la LEC como, por ejemplo, solicitar copias adicionales que no eran requeridas, exigir la presencia de procurador (no requerido por la LEC), o incluso inadmitir la demanda por no haber considerado determinados documentos.
Por si no fuera suficiente, hay que estar preparado para negociar y saber cuando interesa realizar un acuerdo homologable judicialmente y cómo hacerlo, etc.
En definitiva, aunque el procedimiento monitorio puede parecer sencillo, el imperfecto funcionamiento de la justicia puede llevar a retrasos y complicaciones. Hemos visto en demasiadas ocasiones clientes que acuden a nosotros después de haber fracasado en el intento por sus propios medios, perdiendo una gran cantidad de tiempo y recursos.
✅ Conclusión
Aunque la LEC permite iniciar un procedimiento monitorio sin abogado, nuestra experiencia nos dice que es IMPRESCINDIBLE. Contar con un abogado no solo ayuda a evitar errores comunes, sino a solventarlos cuando surgen y preparar una estrategia clara desde el principio para maximizar las posibilidades de éxito.